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>>Artigos >>Internacionais >>Abuelos contra el sedentarismo >>Sedentarismo e velhice
>>Autor: Lucía Romagnoli
>>Data de publicação: 13/02/01
Una vez escuche... “El sedentarismo es el camino más corto hacia una vejez prematura”... con lo cual se quiere significar que la actividad física debe ser hábito de vida para lograr de ella múltiples beneficios.
Esta fue unas de las razones más fuerte que me impulsaron a trabajar con grupos de la tercera edad, sobre todo con las abuelas, porque son ellas las que menos experiencia motora han tenido, a menos que durante su juventud hayan practicado algún deporte.
Hoy son conocidas muchas consecuencias de llevar una vida sedentaria acompañada de una mala alimentación entre ellas podemos mencionar: hipertensión arterial, colesterol, osteoporosis, diabetes y hasta infarto de miocardio.
Si se lograra concientizar a la gente desde pequeña para que lleve a cabo un plan de actividad física en forma sistemática a lo largo de toda su vida dichos factores de riesgo se verían notablemente disminuidos.
A medida que uno avanza en edad comienza a sentir mayor rigidez, lo que hace que se empiece a desconocer el propio cuerpo; la falta de conciencia del propio cuerpo provoca la aparición de dolor y un gasto innecesario de energía para realizar cualquier actividad cotidiana.
El movimiento es la expresión de vida de un cuerpo, mientras el músculo cardíaco bombee y el músculo diafragmático nos haga respirar, más allá de nuestra voluntad algo es seguro... estamos vivos. Pero nadie goza de una vida plena si vive lleno de ataduras. Por eso el primer objetivo es que el
abuelo se reencuentre a través del movimiento con su propio cuerpo y con todas sus posibilidades. Existen métodos de autoconciencia de sus estructuras y de las funciones del movimiento, por medio de ejercicios podemos contrarrestar la presión social y la de nosotros mismos sobre nuestro cuerpo...
somos el cuerpo y necesitamos conocerlo. Siempre se esta a tiempo para conocer las reales capacidades de movimiento y de tratar de mantenerlo libre de tensiones musculares; en realidad es un aprendizaje continuo, ya que a lo largo de la vida vamos experimentando diferentes circunstancias a las que
debemos ir adaptándonos; el cuerpo siempre va a ir en la búsqueda del placer a través de la satisfacción de sus necesidades, desde las más básicas como alimentarse, respirar y moverse, hasta las más sofisticadas como formar pareja, reproducirse o autorrealizarse. La armonía se produce
entonces con la satisfacción de estos sentimientos que se conducirán hacia el exterior, a través de las tensiones musculares (tono) que siempre estarán presente en nuestro cuerpo como forma primitiva de comunicación (lenguaje corporal). Todos los estados emocionales se expresan a través de los
músculos.
Conocer nuestro cuerpo y sus posibilidades nos generará una mejor relación con nuestros pares, nos llena de vitalidad, calma tensiones, estimula la mente, alivia el insomnio, etc., por lo tanto decimos que la práctica de actividad física en forma sistemática y la pertenencia a un grupo contiene
en sí misma un alto grado de beneficios psicológicos, podría decirse que es el más sano de los remedios (salvo que hubiese una prescripción médica que prohiba dicha práctica).
Por otra parte consideremos que los músculos tensos esconden emociones formando una coraza muscular que nos aísla del contacto con otras personas. En los adultos mayores es frecuente ver una mayor rigidez consecuente de un debilitamiento muscular. Se debe hacer mucho hincapié en ejercicios que
permitan tonificar la musculatura atrofiada y devuelvan la flexibilidad perdida, así mismo en la correcta ejecución de los movimientos, tanto sea para realizar un ejercicio en clase como para llevar a cabo cualquier actividad cotidiana donde no se cuenta con la presencia del profesor para corregir
(levantarse de la cama, lavarse los dientes, sentarse a comer, acostarse a mirar televisión, juntar la basura, mover una maceta, etc.). La inadecuada forma de usar el cuerpo en nuestra actividad diaria lleva inexorablemente a un desajuste de nuestros ejes corporales. Los seres humanos generamos
tensiones musculares formando contracturas y verdaderos mapas de tensiones musculares que se reflejan en dolores y en la pérdida de flexibilidad. El mal uso de la postura produce un aumento de la carga articular en un punto determinado, el cartílago se destruye y es reemplazado por tejido óseo,
que no es flexible como el anterior, provocando una deficiencia de la movilidad en la articulación con el consecuente dolor. Esta es la explicación biológica de cómo el maltrato de nuestro cuerpo termina formando una patología concreta, con un gasto de energía poco económica provocando
cansancio permanente que a la larga se pueden transformar en un estado de fatiga crónica. La tensión muscular se transforma en un hábito crónico que altera el normal desempeño de las articulaciones y no tardarán en aparecer los dolores generalizados.
Algo muy importante que se logra a través de la actividad física bien planificada y llevada a cabo de manera sistemática son los beneficios a nivel cardiovascular, no se debe olvidar dicho contenido en ninguna clase, no se debe tener miedo a trabajar con los abuelos la capacidad aeróbica.
Cuando se trabaja con tercera edad se debe realizar un trabajo responsable y consciente, son muchos los puntos que se deben prever, primero para que un error nuestro no lleve al alumno a experimentar una situación traumática que lo aleje de toda actividad física, y segundo por el profesor mismo.
Algo que no debemos dejar de conocer es que estos grupos son muy heterogéneos, si bien hay bastantes características que se dan por igual en edades avanzadas, hay otras que no se dan y resultan las más importantes a tener en cuenta. Por ejemplo, la percepción del movimiento en todas las personas
es diferente, el grado de capacidad y/o incapacidad para realizar movimientos es bastante diferente porque tiene que ver con muchas cosas que le han sucedido a la persona a lo largo de su vida, por ejemplo: si fue deportista, si realizó actividad física o no, que tipo de vida llevó, que trabajos
realizó y por último si tiene alguna patología importante o menor a tener en cuenta, como hemos visto cada persona es única e irrepetible, considero por mi parte que se debe destinar un tiempo previo o posterior a la clase a charlar individualmente con el alumno. A escucharlo desde lo emocional
hasta de sus dolencias. El afecto que nosotros brindemos de esta manera llevará seguridad a la persona que se acerque a nosotros y sobre todo veremos ese afecto retribuido en dosis más grandes.
Sería muy correcto desde la posición de profesor mantenerse en constante comunicación con un médico, kinesiólogo y/o cardiólogo para salvar dudas, asesorarse y muchas veces servirse de guía para saber si el camino transitado es el correcto, con esto quiero decir también que cada uno debe
ocupar el lugar que le corresponde y trabajar desde donde le corresponda, sin invadir áreas en las que no se tiene nada que ver y seguro que caeremos en algún error.
Como experiencia podría agregar en cuanto a este tema que cuando un abuelo se integra al grupo de trabajo o al comienzo del año lectivo se le pide que llene una planilla con un cuestionario junto con su médico de cabecera, quien deberá firmarlo acreditando la aptitud física del paciente para
realizar actividad física, en la misma hay un espacio para cualquier indicación que el médico considere que es importante que el profesor conozca.
Todo lo mencionado hasta acá nos obliga a realizar un plan de clase que va de menor a mayor y de lo poco a lo mucho, para asegurarse así que el trabajo realizado dé sus frutos. Debemos apuntar a revertir ciertas dolencias, mejorar la movilidad de los abuelos o reingresarlo al movimiento si es una
persona convaleciente de alguna afección y/o intervención.
Somos agentes de salud y como tal debemos trabajar desde el movimiento por y para la salud, cuyo resultado final es mejorar la calidad de vida de todo aquel que se acerque a nosotros para trabajar con su cuerpo.
CONSEJOS:
· Realizar actividad física sistemáticamente.
· Introducirse en un plan de trabajo de manera progresiva.
· Hacer hincapié en las posturas correctas de ejecución de los ejercicios.
· Acompañar los ejercicios con la respiración.
· No realizar ejercicios que provoquen dolor, si en cambio los que le provoquen placer.
· Asegurarse de que la persona que está a cargo del grupo sea idóneo en el tema.
· Realizar caminatas de manera diaria sobre terrenos planos y distancias que no causen dolor en piernas (caderas y rodillas) y cintura.
· Biografía consultada:
Dolores corporales (Kinesiólogo: A. G. Joselovsky) - Síndrome doloroso (Rene Cailliet) - Fisiología del ejercicio (J. López Chicharro) - Principios del entrenamiento deportivo (M. Grosser)
>>Autor: Lucía Romagnoli
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