Durante la segunda guerra mundial el Dr. James Gamble
de la universidad de medicina Harvard, demostró que se debe consumir una considerable cantidad de sal si se ejercita por tiempo prolongado, particularmente en climas cálidos.
Después de publicados estos estudios, a las personas que trabajaban bajo el sol extremo, se les suministraba tabletas de sal concentradas que les provocaba nauseas, por esa razón algunos doctores detuvieron la prescripción de la sal para las personas que
trabajaban en sitios muy calurosos. En 1960 los médicos encontraron que demasiada sal causaba alta presión sanguínea, por eso muchos médicos dejaron de recomendar las dietas con sal, causando que mucha gente muriera de calor o se deshidratara en un clima cálido o haciendo ejercicio.
Una dieta baja en sales, no contribuye a bajar la alta presión en la mayoría de las personas que la sufren. Una dieta elevada en sales, causa alta presión usualmente en las personas que tienen alto nivel de insulina en la sangre.
Alimentos fuertemente salados y líquidos con sales, cuando uno ejercita por mas de 2 horas, no debería elevar la presión sanguínea de ningún modo. Si no se consume sal o líquidos hidratantes durante una ejercitación prolongada, nos cansaremos antes y
correremos riesgo de deshidratación.